No lo diga con flores. Dígalo con Skype.

Hace algún tiempo, y tras la irrupcion total del whatsapp en mi grupo de amigos (no tuvimos smartphone todos hasta hace unos 4 meses), un amigo sentenció que, a día de hoy, con tanto Whatsapp y tanta leche, uno de los mayores actos de amistad que puede hacer alguien por ti es llamarte por teléfono.

Cuanta razón. Tan simple como darle a un botón y pagar cero y algo el minuto más establecimiento de llamada.

A muchos nos cuesta acordarnos de cuando estabamos liados con los mensajes y las llamadas (perdidas algunas, para no gastar); llama tu a tal que ya llamo yo a cual, y así quedábamos. Y si me apuras, a cuando llevabamos algunos duros en el bolsillo para echar a una cabina o tenias que quedar con bastante tiempo y llamar desde casa.

Ahora puedes mandar el famoso vídeo de la rana y el mono, una foto de lo último que comiste y hasta el último meme de Julio Iglesias y todo tu grupo de Whatsapp lo ve y se echa unas risas. Genial y todo eso.Y casi gratis.

Yo por mi parte, y tras más de medio año sin pisar mi tierra, he llegado a la conclusión de que uno de los mayores actos de amistad que puedes tener con un amigo en el extranjero (o si eres tú el que vive fuera) es instalar Skype y usarlo.

Todo el mundo tiene Whatsapp y Facebook. Muchos Twitter. Pero Skype se resiste, cual galo a los romanos. Skype es otro mundo.

¿Tanto cuesta instalar el Skype? ¡Si hasta a veces hasta cartas y postales recibo y mando (si, con su sello y todo, y cuestan dinero y rato escribirlas, y papel y boli, pero te quedas agustísimo al mandarlas y recibirlas)!
Todo el mundo pone excusas: no tengo cámara, mi ordenador está estropeado… Skype es gratuito y puede ser instalado en cualquier ordenador con cámara web, tablet o smartphone.

Sencillamente no. Hasta un padre o abuelo de gama media puede emplearlo y tengo pruebas diarias de ello, oye.

Tengo amigos que han llevado a arreglar el ordenador solo para tener el Skype disponible y poder charlar conmigo, le roban el ordenador a sus padres o incluso hacen inventos McGyverescos cuando se les desconfigura el micrófono. Un esfuerzo para un fin. Hablar con un familiar o amigo al que quieres o decías que querías.

Si cuando os vuelva a ver en persona notáis algo raro en mi, no os preocupéis. Será la falta de luz o el exceso de salmón en sangre, vete a saber. O igual es solo por lo de Skype…

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Colaborando con ECOPERIODISMO

La semana pasada, y al hilo de unos comentarios surgidos en un post dedicado a los envases de vidrio retornables de hace bastantes años, Ricardo Gamaza, periodista ambiental al frente de ECOPERIODISMO, me ofreció colaborar como bloguero invitado y hablar un poco sobre el sistema de recogida de envases retornables en Noruega.

Ha sido todo un honor. Espero que os guste:

http://www.ricardogamaza.com/category/bloguer-invitado/

Y por supuesto, os invito a visitar su blog y estar al día de lo que se cuece en nuestro mundo verde:

ECOPERIODISMO: http://www.ricardogamaza.com/

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¿Por qué digo que soy un inmigrante 2.0?

Salvando las distancias, y cambiando la maleta de cartón y la gallina por una tablet, ser español y emigrar en busca de trabajo sigue siendo lo mismo que en los tiempos de “Vente va Alemania, Pepe”; uno de los mayores actos de renuncia que existen.

Renuncias (abandonar jamás) a tu idioma, tu familia, tus amigos, tu día a día. Y lo cambias por una esperanza, por el sueño de vivir lo que en tu país no puedes; algo de trabajo y que te paguen por él.

Y huyes, claro que si.  Huyes de hacerte viejo con 30 años, de que los meses sin trabajo se conviertan en años, y huyes (lo he intentado, en serio, pero las noticias via web y familia-amigos no ayudan) del “que mal esta todo” y el “donde vamos a parar”. Vamos, que puedo estar tranquilo: la crisis sigue sin mi. Yo que me creía imprescindible.

Cuando llegas todo es nuevo e ilusionante, y cuando por fin estás medianamente instalado, te das cuenta de lo lejos que estás de todo y de todo lo que has dejado atrás.

Sin embargo, soy un afortunado. Mi antigua vida esta a 4000 km, o el equivalente a 3 clicks de ordenador. Skype, Facebook, Whatsapp…Cuando mis tíos abuelos emigraron a Inglaterra y posteriormente a Australia, la única forma de contacto eran las cartas y el teléfono (2 al año a lo sumo, que costaban un pico). Ahora puedo hablar con los míos y “verlos” practicamente todos los días. Lo que yo te diga, la vida 2.0 en su mayor esplendor.
Sobrinos e hijos de amigos recién nacidos, amigos que se van para siempre, cuñadas embarazadas, hermanas bailarinas, primos que se hacen médicos, amigos que aprenden a cultivar yuca, pizzeros farsantes, viajes a la India, copitas en el bar… todo en mi pantalla y sin salir de mi salón. Conexiones semanales desde Madrid, Sevilla, Cortes de la Frontera, Pulianas, Santa Cruz, Úbeda, Cambridge,Lugros, Jerez y Valldal.
Que bonita es la crisis, que reparte lo mejor de cada casa por el mundo entero para que en nuestra querida España nunca se ponga el sol.
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Acaba el verano, empieza mi blog

Hoy acaba el verano en Noruega. Si, y no solo porque hayan bajado las temperaturas hasta los 6 grados algunos días, sino porque lo dice el calendario.

Aquí en Noruega el otoño llega el 1 de Septiembre, el invierno el 1 de diciembre, la primavera el 1 de marzo y el verano el 1 de junio. Ni equinoccios, ni solsticios, ni leches. Las estaciones empiezan en día 1, y punto.

Mientras tanto, al sur del sur, mi tierra, el verano seguirá extraoficialmente hasta que lleguen las navidades, más o menos. Ya se sabe. Allí solo hay dos estaciones; verano y RENFE.

Acaba el verano, si, pero empieza el otoño. Y mi blog. Resultado de idas y venidas. Blogs a medias que no me preocupé por continuar ni difundir, basicamente porque no tenía nada interesante que contar.

Ahora, y tras un momento de mi vida en el que dejé esos montes y me vine al mar, tengo mucho menos pelo en la cabeza, muchas más fotos en el disco duro y algunas cosas que contar. Vivencias diarias a 4000 km de casa, podríamos llamarlas.

Interesantes, o no, tienen su aquel, creedme. Cambiar la campiña jerezana por un pueblo al borde de un fiordo es cuanto menos curioso, y me propongo plasmarlo en este blog.

Feliz otoño para mi, feliz verano para vosotros.

Storfjord